Curro, playa y festivales

Pues la entrada anterior (y esta también), a pesar de haberla escrito hace bastante, no la publiqué hasta ahora ya que mi jornada laboral consistió en levantarme, ir al trabajo, comer, seguir trabajando, picar algo, volver en el último tren casi, y dormir. Repetido varios dias, claro. Asi que las ganas de tocar el ordenador eran más bien pocas. Es más, el Viernes finalmente estuve hasta las dos de la madrugada hasta que conseguí que la parte mi parte se integrase corractamente con la de los demás. Y aunque me gusta mi trabajo y la oficina tenga sofás cómodos, lo que menos me apetecía era quedarme allí con los que perdieron el último tren. Así que tiré de móvil y fui a darme una vuelta por ahí con Alain.

Asi empecé el finde, sin parar, y así lo acabé. Con dos escasas horas de sueño me fui a pasar el día a la playa con unos amigos japoneses que conocí en Alicante y otros amigos cubanos.

Fuimos a Hayama (葉山), un poco al sur de la antiquísima capital Kamakura. Es una playa algo pequeña, pero la verdad es que bastante bonita y con un montón de chiringuitos donde comer, darte una ducha, pillar una sombrilla o alquilar una moto de agua. Despues de pagar 2000 yenes por la sombrilla plantamos el campamento y nos fuimos a hacer los burros con la pelota. Luego un ramen para recuperar fuerzas y una siesta.

Después de dar una vuelta por los alrededores, visitar un templo, ver como el pobre de Suguru salía del agua tras el abrazo de un montón de medusas y pasar por el puesto de socorro, llegó la hora de regresar.

El día siguiente también fue movido. Tras la clase mañanera de karate, una clase de español y un paseo por Shibuya, volvimos a reunirnos mi parejita cubana y yo y disfrutamos del pequeño festival de Bon Odori.

El Bon (u Obon, que es más honorífico) es según el folclore japonés, la época en la que las almas de los ancestros vuelven para visitar sus tumbas y los altares que las familias les tienen dedicados en sus casas. Es el equivalente al Día de Todos los Santos en España. Las familias, por su parte, visitan los cementerios para limpiar las tumbas, rezar (quien quiera) y honrar a sus muertos; además de ser una ocasión para reunirse todos. El Bon Odori es el festival que se celebra en estas fechas (15 de Agosto) por todo Japón. Videos

El año que viene tal vez me atreva a probar los pasos…

Nagatsuta

Nagatsuta, el pueblo donde vivo, se encuentra en la prefectura de Kanagawa, justo pegada a la de Tokio, al sur. Aunque está en medio del campo, al tener dos lineas de tren, una que va hacia Yokohama, y la otra hacia Shibuya, se convierte en un lugar bastante cómodo para vivir (y barato) ya que puedes desplazarte en menos de media hora a cualquiera de los dos sitios. Por lo tanto, no estoy tan lejos ni vivo en Hiroshima, al otro lado de Japon, como aseguran algunos de mis colegas de por aquí. Nagatsuta pertenece a la ciudad de Yokohama, y está dentro de zona/comarca de Midori-ku. Midori (緑) significa verde literalmente, pero tambien se aplica a naturaleza, lo que da una idea de la vegetación que hay.


Nagatsuta en Abril

Pues ayer fue una autentica lástima no habernos llevado la cámara ni el móvil, pero es que habíamos salido a correr y no era plan ir demasiado cargados. Lo malo, que es justo cuando ves un montón de cosas interesantes y no puedes dejar constancia (digital)! Salimos desde Nagatsuta hacia el pueblo de al lado, con la intención de enseñarle a Saya una cafetería muy peculiar que descubrí hace poco cuando fui a recoger la bici la grua por aparcarla mal…. Pues la cafetería se llama アビオン (Avion) y con motivos, ya que en la fachada, en el techo, hay un avion! Mejor dicho, un avion completo (menos las alas) que parece de la segunda guerra mundial y el cuerpo de otro! Ahi, en medio de un pequeno pueblo en una zona residencial. Segun Saya, la cafeteria debia de ser alguien con mucho dinero (un medico, abogado, etc.) que tenia la cafeteria como hobby. Tal vez por eso el horario era de 11 a 4 de la tarde! Muy chulo la verdad, pronto tendre que ir a ver si me ponen un cafe decente.

Pues luego, siguiendo nuestra ruta nos encontramos con el campus de una pequeña universidad de corta duración (dos años) que además parecía sólo tener cursos relacionados con la educación física. Ya era de noche, pocas luces encendidas a la entrada y nadie vigilando, asi que entramos. Me sorprendió que ningún guarda saliese a nuestro paso, además de estar acostumbrado a que en Espana los colegios, institutos y universidades, sino no es lectivo el acceso suele estar bastante limitado o cerrado. Ya dentro, paseando un poco llamaba la atencion que la mayoría de los edificios estaban abiertos y aunque había bicicletas aparcadas no se veía ni un alma. Al final acabamos echando unos tiros en las porterías que habia en el centro de la pista de atletismo. Lógicamente, había un par de balones de fútbol allí mismo (y bastante buenos). Una vez canasados, todo a su sitio, y pa casa. Habrá que probar a ir con más gente otro día, jeje.

Templo al lado de casa en fiestas

La verdad es que me encanta este sitio para vivir. Tranquilo, mucha naturaleza, barato, y fresco desde que me pusieron ayer el aire acondicionado. Sólo se echa de menos estar más cerca del centro para los días que salgo de fiesta o si salgo tarde del curro.

(Pulsando sobre las fotos se puede ver la galería con otras muchas más)

¡¡Ya tengo internet!

El buen hombre que sale en la foto trabajando a destajo no me está reparando el techo ni haciendo fotos voyeur (cosa que sí le hago yo a él)…


…sino que se está jugando la vida para que yo disfrute (vuelva a disfrutar) de internet. ¡Por fin! De internet y de sus supuestos 100 Mbps de velocidad, cosa que no he podido comprobar todavía, pero que si alguien me recomienda algún test bueno lo pruebo enseguida.

Aprovecho la ocasión para poner algunas fotos de mi hermosa y amplia casa en las afueras de Tokio.

Mudanza

Bueno, por fin llegó el día de la mudanza. ¡Qué ganas le tengo ya! Termino de empaquetar todas las cosas y me voy a recoger las llaves y todos los trastos para mi nueva cueva que compré hace unos días en una tienda de segunda mano. Es sorprendente como buscando un poquillo se pueden encontrar cosas realmente baratas en Japón. Echarle precio a: lavadora, horno microondas, lámpara de cocina, aspiradora y máquina para hacer arroz. A ver quien lo adivina.

Por cierto, seguramente no tendré internet durante algunos días/semanas. Aun no sé si me pondré internet en el piso, pero si lo hago será con la conexión más barata y lenta de las que he encontrado: 100 Megas por 4980 yenes (30€ aproximadamente). ¡Y si pago sólo 980 yenes más me dan un Ipod de dos gigas!

Allá voy!!!!

A ver donde plantamos el huevo…

Bueno, ya llevo tres semanas viviendo en Tokio, o más bien cerca, y ha sido suficiente para decidirme a cambiar de aires. La vida en la residencia no está mal, pero no terminan de convencerme esos desayunos sin café, sin pan ni nada que podamos decir normal en España. Si al menos hubiese un pequeño fogón de gas… ¡Pero no! Y luego el tema de tener que convivir con tanta gente, la mayoría chinos, que agobio… no lo llevo nada bien.

Así que me he autoconvencido, fácilmente, de que es el momento de buscar pisito para vivir más a mi aire y de paso estar un poco más cerca de la universidad y del centro de Tokio. Dicho y hecho, aquí está el resultado de la primera búsqueda (y posiblemente última). Ahi van varias fotos a altísima resolución hechas con el móvil.


Las vistas no están mal, es sitio es bastante tranquilo y tengo la estación al lado. Bueno, hasta un templo y todo.

Aquí se pueden ver parte de los bien aprovechados 23 metros cuadrados.