Curro, playa y festivales
Pues la entrada anterior (y esta también), a pesar de haberla escrito hace bastante, no la publiqué hasta ahora ya que mi jornada laboral consistió en levantarme, ir al trabajo, comer, seguir trabajando, picar algo, volver en el último tren casi, y dormir. Repetido varios dias, claro. Asi que las ganas de tocar el ordenador eran más bien pocas. Es más, el Viernes finalmente estuve hasta las dos de la madrugada hasta que conseguí que la parte mi parte se integrase corractamente con la de los demás. Y aunque me gusta mi trabajo y la oficina tenga sofás cómodos, lo que menos me apetecía era quedarme allí con los que perdieron el último tren. Así que tiré de móvil y fui a darme una vuelta por ahí con Alain.
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