Shinjuku

Pero que sueño tengo! Hoy tenemos entrega al cliente de una nueva versión del proyecto, lo que quiere decir que nos hemos tirado los últimos días en el curro que si puliendo detalles, encontrando errores, reparando, probando, con la emoción de saber si pillaría el dichoso último tren. Ayer fue por los pelos. Espero que la semana que viene sea más “normal”.

Escribo esto en el tren, de camino hacia Shinjuku, donde desde principios de Julio trabajo en un proyecto común con otra empresa. La verdad es que nunca había trabajado en un proyecto tan grande y con tanta gente. La mayoría de la plantilla (cincuenta o más personas) está metida en el proyecto. Se trata de un sistema de tasación de impuestos y gestión de la propiedad de terrenos de un ayuntamiento del Kyushu, al sur de Japón. Una vez entregado está planeado distribuirlo a más ayuntamientos por todo Japón. El equipo donde me encuentro se encarga, usando principalmente Javascript, de la comunicación entre los distintos servidores de la aplicación web para que el cliente, usando su navegador, maneje la aplicación y sus mapas sin que se de cuenta que trabaja con varios servidores en distintas ubcaciones de forma sincronizada. Tiene aspectos que recuerdan a Google Maps. Creo que lo más duro del trabajo es que tooooda la documentación sea en japonés, con vocabulario muy técnico que me sigue costando mucho aprender.

La oficina
(Dejando ya las cosas aburridas) Pero no todo iba a ser “malo”, jeje. Me encanta trabajar en Shinjuku. En concreto, mi edificio está en la zona de Shinjuku Oeste, llena de rascacielos acristalados, amplias avenidas llenas de árboles, hoteles como el Hilton y el ParkHyatt -donde se rodaron muchas escenas de Lost In Traslation-, y mucha gente de negocios. Es muy bonito y merece la pena verlo. Pero digo yo que rascacielos hay en todos sitios, y uno ya que se pega la paliza de varios miles de kilometros para venir aqui (este país pilla lejos de cualquier sitio), lo suyo es ir al otro lado de las vias de la estación de Shinjuku, el lado Este.

Shinjuku Este desde Shinjuku Oeste
Cientos de carteles de nen iluminando cada una de las calles, algunas bastante angostas y otras aún más. Restaurantes super exclusivos y super cutres (los que molan, por supuesto), de cadenas internacionales, izakayas (bares para comer y beber tipicos japoneses), tantos que creo que uno podria estar tanto tiempo sin repetir alguno que se olvidaría el primero. Centros comerciales como Isetan, Marui (aunque a mi me gusta llamarlo “OIOI”), Mitsukoshi, Takashimaya. Tiendas de marca, de esas que triunfan más en Japón que en cualquier otra parte del mundo. Y por supuesto, vicios y diversión: salas de juego, pachinkos (tragaperras japoneses no aptos para oídos sensibles), cines, cines eróticos, love hotels… vamos, todo un mundo que se queda grabado en la retina nada mas descubrirlo. Te puede gustar o no, pero indiferente no te deja.


Shinjuku Oeste