Bicicletas, indispensables

Me encanta pasear en bici. Una afición mas bien esporádica que tenía en España y que (re)descubrí cuando vivía en Osaka. Allí el transporte era bastante caro, creo que el trayecto mínimo solía rondar los 200 yenes cuando en Tokio los he visto entre 120 y 160 yenes (y que tampoco deja de serlo).  Por aquel entonces, estudiante y sin una beca que me garantizase una fuente de ingresos, cualquier forma de ahorro venía muy bien. Además, la academia en Namba no pillaba demasiado lejos de donde vivía y era una mejor forma de conocer la ciudad que desde el metro. Asi que comencé mi andadura bicicletil por Japón con una vieja, genial y barata mamachari, tipico especímen japonés y de lo más versátil que hay, sin duda. Y no era yo el único en pensar así, Osaka es la ciudad de Japón donde más gente he visto en bicleta moviéndose en su día a día.

Típica mamachari, muy parecida a la mía de entonces

Después de una fugaz y no demasiado agradable estancia en la residencia de la universidad me mudé a Nagatsuta, un pelín alejado de Tokio pero con mucho verde, bastantes templos y muchísimas cuestas por las que rodar. Allí tuve que buscar un repuesto para mi querida mamachari y encontré el consuelo en una mini bici plegable que me llamaba a gritos desde su aburrido y triste centro comercial. Una vez tuneada para que permitiese montar un pasajero detrás (preferiblemente de pie) se convirtió en una máquina de devorar asfalto. Una bici para distancias cortas muy divertida porque aunque te dejases la vida pedaleando no pillabas velocidades muy altas, pero daba igual porque daba la sensación de ir a mil por hora. El uso principal que le daba en esa época era para ir a la estación de trenes.

Mini bici plegable
Mini bici plegable típica

Y desde hace un par de meses tengo a mi nueva bestia (junto a la mini bici). Grande, rápida como el viento y ligera como una pluma. Mezcla de bici de montaña y carreras. Capaz de sortear todos los peligros y acudir en mi ayuda cuando lo necesito. Tal vez sea una opinión muy personal, pero la verdad es que me encanta. Fue un gran regalo de cumpleaños de mis colegas en Tokio. ¡Gracias!

Bici

Desde que la tengo estoy empezando a salir con los amigos a hacer rutas por Tokio y también por las afueras. Pronto escribiré sobre alguna de ellas.